Política de privacidad
Actualizado Agosto 2026
Tu cielo es tuyo. Esta política dice qué guardamos, a quién se lo mandamos, cuánto tiempo se queda y cómo lo borras. Sin relleno.
Qué guardamos
Tu cuenta: el correo con el que entras y tus credenciales, que gestiona nuestro proveedor de autenticación. Con la cuenta viene un identificador interno —una cadena larga que no dice tu nombre— con el que se marca todo lo demás que guardamos de ti. Puedes verlo y copiarlo desde Ajustes.
Tu perfil de nacimiento: nombre, fecha de nacimiento, hora exacta (y si nos dijiste que la sabes o no), y el lugar —guardado como texto y también como latitud y longitud—. Puedes tener varios perfiles, incluidos los de otras personas.
Cómo quieres que te hablemos: el género gramatical con el que Aluna se dirige a ti y, si lo indicas, tu situación de pareja. Junto con las tradiciones que la app interpreta, son datos que en varias leyes cuentan como sensibles, y por eso los nombramos aparte en vez de esconderlos en una lista.
Lo que calculamos con eso: tu carta, tus números, tus pilares.
Lo que escribes: notas del diario, intenciones, preguntas y notas de tarot, y tus conversaciones con Aluna.
Lo que Aluna recuerda: con la memoria encendida, un modelo destila hechos de esas conversaciones y los guarda para no volver a preguntártelos. Puedes verlos, corregirlos, borrarlos y apagar la memoria desde Ajustes.
Tus imágenes: la foto de perfil, si subes una, y las imágenes propias de tu mazo de tarot. Las dos se guardan en carpetas públicas: cualquiera que tenga la dirección exacta del archivo puede verlas. La foto de tu mano es un caso aparte y tiene su propia sección más abajo.
Los mensajes que te escribes con tus amistades dentro de la app. Se guardan en nuestra base de datos y solo los pueden leer las dos personas de esa conversación. Si la amistad se deshace, el hilo se va con ella.
Si denuncias una cuenta: a quién denuncias, el motivo que elegiste y el detalle que escribas (hasta 2.000 caracteres). Esto sí lo lee una persona de Aluna para poder revisarlo — es el único contenido tuyo que un administrador puede ver.
Tus compras y tu uso: qué compraste y cuándo, el estado de tu plan, y el movimiento de tus créditos. Los datos de tu tarjeta no pasan por nosotros. También llevamos la cuenta de cuántas lecturas y consultas hace tu cuenta cada día, para aplicar los límites y cobrar los créditos: son conteos, no el contenido de lo que pediste.
Tus datos de nacimiento son sensibles
Fecha, hora y lugar exactos no son un dato cualquiera. Con esos tres se puede identificar a una persona, saber su edad exacta y de dónde viene. Los tratamos como lo que son.
Solo tu cuenta los lee. No es una promesa de la app: lo impone la base de datos, fila por fila. La única excepción son tus amistades, hasta el nivel que tú elijas — más abajo.
Salen de aquí en un caso, y es el importante: escribir tus lecturas.
La IA que escribe tus lecturas
Aluna no tiene un modelo propio. Las lecturas, el horóscopo y el chat los escriben modelos de otras empresas, y para eso hay que mandarles tus datos. No es opcional: así se generan.
Quiénes son hoy: OpenAI y Google (Gemini) escriben casi todo. Cada tipo de lectura tiene un proveedor principal y uno de respaldo: si el primero falla, la misma petición pasa al segundo. Según la función pueden responder además Anthropic (Claude), en las lecturas premium y en la de mano, y Nous Research (Hermes), DeepSeek, Groq u OpenRouter en los informes largos. OpenRouter no es un modelo sino un intermediario: reparte la petición a otro proveedor por debajo.
Dónde están: casi todos son empresas estadounidenses, salvo DeepSeek, que es china. Vivas donde vivas, tus datos cruzan al menos una frontera cada vez que se genera una lectura. Si prefieres que no salgan, la única forma es no pedir lecturas: no hay una versión de Aluna sin este paso.
Qué se les manda: el nombre del perfil, la fecha, la hora y el lugar de nacimiento con sus coordenadas, el género gramatical, la carta ya calculada y, cuando escribes, tus mensajes. En la lectura de mano viaja además la foto de tu mano. Si le cuentas a Aluna algo sobre otra persona, eso también va.
Qué no se les manda: tu correo, tu contraseña, el identificador de tu cuenta ni nada de tu forma de pago. La petición no lleva ninguna etiqueta que diga quién eres dentro de Aluna.
Para qué: solo para escribir el texto que te devolvemos. No hay publicidad en Aluna, no armamos perfiles para vender y no vendemos tus datos a nadie.
El cálculo no sale. Las posiciones, los números y los pilares se computan en nuestro servidor; lo que viaja es lo que hace falta para redactar.
Sobre entrenar modelos con lo tuyo
Nosotros no entrenamos ningún modelo con tus datos.
Lo que cada proveedor hace con lo que recibe se rige por sus propios términos y depende del plan que tengamos contratado con él. Hoy Aluna usa planes gratuitos en parte de esas llamadas, y ahí no podemos prometerte que ese texto no sirva para mejorar sus modelos. Preferimos decírtelo así, sin adornarlo.
Tampoco tenemos todavía un acuerdo de retención cero con ellos: no controlamos cuánto tiempo guardan la petición de su lado. El día que eso cambie, cambia esta página.
La foto de tu mano
Es una foto de una parte de tu cuerpo, así que la tratamos aparte del resto de las imágenes. No va a la misma carpeta pública que tu foto de perfil: no va a ninguna carpeta.
Viaja una sola vez: de tu dispositivo a nuestro servidor y de ahí al modelo que la mira. En nuestro servidor no la guardamos —ni en disco, ni en la base de datos, ni en los registros— y se descarta en cuanto llega la respuesta. Nadie en Aluna puede abrirla después, porque no queda nada que abrir.
Quién la ve del otro lado: el modelo de visión que la interpreta, que hoy puede ser Google (Gemini), OpenAI o Anthropic. Se intenta con uno; si falla, la misma foto se manda al siguiente, así que una sola lectura puede llegar hasta a tres de ellos. Lo que cada uno guarde de su lado se rige por sus términos, y hoy no tenemos con ellos un acuerdo de retención cero.
Dónde sí queda guardada: en tu propio dispositivo, y solo ahí. En el navegador se guarda la foto original en el almacenamiento del propio navegador; en el teléfono se guarda la lámina con el mapa dibujado encima, que incluye la foto. En los dos casos se conservan hasta 24 lecturas: al pasar de ahí, la más vieja se borra sola.
Cómo la borras: en la web hay un botón —Olvidar mi mano— que borra la actual y todo el historial del dispositivo. En el teléfono también: cada lectura guardada tiene su propio botón de borrar, y hay uno —Borrar todas mis lecturas— que vacía el historial entero de ese perfil. Además, las láminas se van solas al pasar de 24, o cuando desinstalas la app o borras sus datos. Y si borras tu cuenta desde este dispositivo, lo guardado aquí se borra con ella.
El texto de la lectura y la conversación sobre ella sí quedan guardados en tu cuenta, como cualquier otra lectura, si tienes la memoria encendida.
Amistades
Cuando aceptas a alguien eliges cuánto le muestras: solo la compatibilidad, también tu horóscopo, o tu carta. El nivel es por persona y por dirección —lo que tú le muestras no es lo que ella te muestra— y empieza en el mínimo. Nadie te lo sube: solo tú.
Tus datos de nacimiento crudos no se le entregan a la otra persona. El cálculo se hace en nuestro servidor y lo que viaja de vuelta es el resultado, ya filtrado por el nivel que elegiste. Las funciones de amistades tampoco pasan por la IA.
Los avisos sobre el día de tus amistades vienen encendidos. Eso significa que Aluna le puede decir a otra persona algo sobre tu día, y a ti sobre el suyo. Un aviso sobre el día de alguien es un dato de esa persona: si no lo quieres, se apaga en Ajustes.
Si usas Aluna sin cuenta
Puedes probarla en modo invitado. Ahí tus datos de nacimiento se quedan en la pestaña del navegador y se pierden al cerrarla: no llegan a nuestra base de datos.
La lectura la sigue escribiendo la IA, así que esos datos sí viajan al proveedor. Sin cuenta no hay dónde guardarlos, pero el viaje ocurre igual.
Quién más ve algo tuyo
Supabase: guarda la base de datos, las cuentas y los archivos. Sus servidores están en Estados Unidos.
Railway: donde corre el servidor de Aluna.
Los proveedores de IA nombrados más arriba.
Dodo Payments: cuando compras, recibe tu correo y un identificador de tu cuenta para asociar el pago. Tu tarjeta la escribes en su página, no en la nuestra.
Resend: el servicio que envía nuestros correos —la confirmación de una compra, el aviso de un regalo de créditos, el aviso de que Aluna te escribió—. Recibe tu dirección de correo y el idioma en que te hablamos, nunca el contenido de tus lecturas. Los correos de crear cuenta y recuperar contraseña los manda Supabase, no Resend.
Open-Meteo: cuando buscas tu lugar de nacimiento le mandamos lo que escribiste en ese campo, para convertirlo en coordenadas. Nada más: ni tu nombre, ni tu cuenta. En la app móvil esa búsqueda sale directo de tu teléfono, así que ese servicio ve tu dirección IP. Como la búsqueda se va completando mientras escribes, también le llegan las versiones a medias de lo que tecleaste.
Nadie más. Aluna no tiene publicidad, ni píxeles de redes sociales, ni te rastrea entre aplicaciones. Hoy tampoco hay analítica de terceros encendida: la app móvil no trae ninguna, y en la web la pieza que podría medir navegación está apagada y no envía nada. Si algún día la encendemos, mediría qué pantallas se visitan, nunca el contenido de tus lecturas ni tus datos de nacimiento — y esta página lo diría antes.
Cuánto tiempo lo guardamos
Mientras tengas la cuenta. No hay borrado automático a los seis meses ni nada parecido: lo que escribiste sigue ahí hasta que tú lo borres, o borres la cuenta.
Puedes borrar por partes sin borrar la cuenta: una conversación, un recuerdo, una nota, una lectura de mano.
Borrar tu cuenta
Al borrarla se borran tus perfiles de nacimiento, tus cartas calculadas, tus notas y tu diario, tus tiradas de tarot, tus conversaciones con Aluna y todo lo que ella recordaba de ti, tus amistades y los mensajes que os escribisteis, las denuncias que hayas hecho, tu foto de perfil y las imágenes de tu mazo. No queda en una papelera ni en un limbo de treinta días.
Qué no desaparece: el registro de tus compras, que conservamos para la contabilidad y las devoluciones, y los textos ya generados que quedaron en una caché compartida entre cuentas — esa caché no guarda quién eres, aunque puede incluir el nombre que escribiste en el perfil.
Lo que está guardado en tu propio dispositivo no pasa por nuestro servidor, así que solo podemos alcanzarlo desde el aparato que lo tiene: si borras tu cuenta DESDE ese dispositivo, las lecturas de mano que guardaba se borran con ella. Si tienes la app o el navegador en otro aparato, lo de allí se va cuando borres los datos de la app o del navegador, o cuando la desinstales.
Y algo que no está en nuestras manos: lo que ya se le mandó a un proveedor de IA no se puede recoger. Borramos lo nuestro.
Ver, corregir y llevarte lo tuyo
Puedes ver y corregir tus perfiles y tus notas desde la app, y exportar lo que Aluna recuerda de ti desde Ajustes, en un archivo que puedes abrir y leer.
Si lo que necesitas no se puede hacer desde la app, escríbenos y lo hacemos nosotros.
Cambios a esta política
Si cambiamos de proveedor de IA, o le empezamos a mandar algo distinto, esta página se actualiza y la fecha de arriba cambia. Si el cambio es grande, te avisamos dentro de la app.
Contacto
Para cualquier tema de privacidad —ver lo tuyo, corregirlo, llevártelo o borrarlo— escríbenos a info@aluna.plus. También puedes hacerlo desde Ajustes → Ayuda y soporte, que abre ese mismo correo.
Esta política vive en https://aluna.plus/legal/privacidad y se puede leer sin tener cuenta.